domingo, 6 de junio de 2010

"Los Dueños de la Moral"

Ahora, cuando el panorama electoral se ha despejado por completo, puedo expresar algunas cosas que fueran por mi vistas desde la misma campaña para el Congreso de la República, en la que puse mi nombre a consideración de los antioqueños para la dignidad de Representante a la Cámara por mi departamento.

Me inscribí como candidato en la lista que Sergio Fajardo promoviera para la Cámara de Representantes, con el aval de la ASI, en un proceso que no tenía precedentes recientes en la historia electoral colombiana: se conformaría una lista desde el mérito y la publicidad. Hojas de vida y propuestas serían evaluadas por un comité independiente que, previa publicación de aquellos documentos en internet, escogería los candidatos para aspirar a tan importante cargo democrático.

Fuí el primero en entregar lo requerido y el único en cumplir con los tiempos exigidos en la convocatoria pública. Sin embargo, unos siete candidatos cumplieron con el espíritu del proceso, aunque ya desde aquél momento la clara vinculación de algunos de los candidatos con la administración municipal presagiaba pocas garantías para los candidatos que creímos en aquella aparente forma nueva de hacer política.

Para explicitar este punto, diré que Juan Manuel Valdés, además de haber trabajado en cargos de dirección y confianza en la Secretaría de Educación del municipio de Medellín, ocupó cargo directivo en la campaña presidencial de Sergio Fajardo antes de convertirse en candidato. Giovani Celis fue Secretario de la Administración de Alonso Salazar y León Dario Posada, después de haber sido parte del Comité Independiente de Elección de Candidatos para este proceso electoral, terminó él mismo siendo candidato en aquella lista, sin que nadie se pronunciara sobre tan evidente conflicto de intereses y el daño que esto podría hacerle a la naturaleza pública de la selección de los candidatos.

Sin embargo empezamos a difundir nuestro mensaje. Si bien algunas posiciones en temas sensibles por parte de Sergio Fajardo no se compadecían con mi manera de asumir la política, creí que no era este un movimiento de oposición. Fajardo fundó su éxito sobre la base de las posibilidades que la política de Seguridad Democrática le ofreció a la ciudad de Medellín y muchos uribistas, como yo, no lo teníamos por persona que detestara la obra del más grande presidente de la historia de Colombia. Por eso participé en aquél espacio y siempre defendí los principios que devolvieron el camino de la institucionalidad al país en los últimos años.

Aquello, sin embargo, nunca fue así. En efecto fue todo lo contrario. Pocos amigos hicimos en el difunto Compromiso Ciudadano al defender la seguridad, la familia, el sector privado como motor de la economía y le firmeza frente al terrorismo de grupos que defienden las ideas comunistas de siempre bajo el ropaje del socialismo chavista de hoy.

Muchos en aquél movimiento defienden la teoría de las causas objetivas del conflicto, que pone en el mismo plano moral y jurídico a las legitimas fuerzas de seguridad del Estado, con las infames armas de los grupos narcoterroristas de base marxista. Nos enfrentamos publicamente con aquellos candidatos. Respecto de otros desnudamos su falta de conocimiento del departamento y nunca pudimos tener un debate serio con el candidato que, a la postre, fuera apoyado por casi toda la administración municipal y por el mismo Sergio Fajardo que, días antes de las elecciones, invitó por medios de comunicación a votar por Juan Manuel Valdés, violando su compromiso de imparcialidad e independencia frente a los candidatos. Su palabra era la única garantía que teníamos como candidatos, y faltó a ella sin ninguna explicación.

Hubo denuncias por parte de candidatos de otros partidos en cuanto a una presunta participación en política de la Alcaldía de Medellín, donde se invitó a unos cinco mil funcionarios a que votaran por quien saliera ganador a la postre. Hubo reuniones del hoy electo Representante con candidatos de otros partidos, sin que mediara justificación para ello y los sectores más radicales del Polo Democrático fueron recibidos en Compromiso Ciudadano, por medio de la candidata Teresa Muñoz, quien fuera gestora de la victoria de Gustavo Petro en la consulta interna de ese partido de izquierda. Mientras ella llegaba seguían pregonando que no eran antiuribistas y, sin embargo, este defensor del uribismo nunca estuvo tan sólo en ningún escenario.

Además, se nos acusó de toda clase de infamias en Compromiso Ciudadano. Cuando encontraron que nos dedicamos a recorrer las regiones de Antioquia y a cerrar la ventaja burocrática del candidato oficial, empezaron a circular rumores de supuesta compra de votos y repartición de electrodomésticos, sin que nunca me dejaran enfrentar a los denunciantes de confianza. Hoy sigo sin ninguna explicación al respecto.

Hace pocos días el señor Juan David Valderrama, familiar de Sergio Fajardo, beneficiario de la burocracia y hoy convencido "verde", me acusó de ser un mal perdedor, de ser un ignorante, y rebajó mi condición de abanderado de la región del Bajo Cauca (que ganamos a cualquiera otro candidato al Senado o Cámara). No sólo aquello, pero también supo acusarme de amenazar personas y de ser corrupto. No he sido notificado por la Fiscalía sobre ninguna denuncia, y estoy más que dispuesto a representarme personalmente frente a tan mediano querellante.

Así son los dueños de la moral. Saben de todo menos de coherencia. Carecen de un absoluto sentido de autocrítica y nunca han corregido una posición errada en su vida.

Por mi parte ya supe hacerlo. No supe montarme en el falso tren de la victoria de los verdes. Estoy donde siempre debí estar, en el Partido Conservador, y no gozo de ninguna dádiva clientelista. Tengo dudas sobre volver a participar como candidato en algún proceso, aunque con veintisiete años estuve a dos mil votos de ser congresista. A lo que nunca renunciaré es a la defensa de los principios del uribismo, que no hizo otra cosa que ponerle un nombre y un legado a lo que siempre admiré: la defensa de las libertades básicas de los individuos, la firmeza frente al terrorismo del que fui víctima y la confianza como premisa indispensable para el desarrollo nacional.

Ahora que todo se supo espero que "los verdes" sepan llevar su condición de opositores con dignidad y coherencia. Que sepan identificarse con el Polo Democrático como debiera ser y que aguanten el trecho largo que queda de un país profundamente uribista, porque es profundamente amante de la libertad.

Luis Felipe Viveros

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